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Guanajuato
La ciudad de León, Guanajuato, por disposición de su
Ayuntamiento Municipal, tiene su escudo oficial,
síntesis fiel de la historia y manera de ser de los
leoneses. Actualmente se cuenta con el monumento 'Puerta
Milenio', que pretende significar nuestra historia y
desarrollo, aparte de integrar un atractivo espacio
cultural y de recreación familiar.
No obstante lo anterior, el Arco de la Calzada de los
Héroes, coronado con su león de bronce, es el símbolo
leonés de más arraigo y difusión tanto en nuestro país
como en el extranjero.
Palacio municipal
El actual Palacio Municipal fue edificado sobre
parte de lo que fue el Colegio Grande del Seminario de
los Padres Paulinos, quienes abandonaron la ciudad en el
año de 1860. Pertenece al orden arquitectónico jónico.
De 1861 a 1867 se utilizó como cuartel del ejército
militar hasta la intervención francesa. Durante los
siguientes años se hicieron las obras de reconstrucción,
conservando su arquitectura original, por el Coronel
Octaviano Rosado, para que desde el 21 de marzo de 1869
fuera sede del Gobierno Municipal. En el patio de la
Casa Municipal se halla la estatua de bronce de don
Benito Juárez, la cual se hizo para conmemorar el
Centenario de su muerte en 1972; para facilitar las
ceremonias en su honor se colocó en el patio principal
de la Presidencia Municipal en un aniversario de la
misma Casa Municipal.
El Palacio Municipal ha tenido varias remodelaciones,
como el domo que cubre el patio de honor.
Sus murales, pintados en 1972-73 por el maestro leonés
Jesús Gallardo, engalanan los descansos de las escaleras
principales y el pasillo de la planta alta del patio
central.
Puerta del milenio
una construcción de una torre de 45 metros de altura
y 5 basamentos que se empezó a construir a cuatro meses
de empezar el año 2000. Arquitectos, empresarios,
funcionarios municipales, diseñadores y constructores,
trabajaron contra reloj para la edificación “Puerta
Milenio" para terminarla antes del 2000, pero no
lograron su cometido pues actualmente aún está en
construcción.
Desde 1999 el Consejo para la Cultura de León (hoy
Instituto Cultural de León) y el INSEN, entre otros
grupos sociales, tuvieron la inquietud de que la llegada
del siglo XXI quedara plasmada en la historia de León.
De esa manera se integró un Comité que ha finales de
abril del 2000 lanzó la convocatoria ?la primera en su
tipo? para concursar en el diseño de la obra. Mientras,
otros miembros buscaban la participación de
inversionistas para recaudar 4.5 millones de pesos, de
los cuales 2.5 millones fueron aportados por la
Presidencia Municipal.
El león de la calzada
Este signo artificial, construido desde 1896, ha
recibido varias transformaciones en su ya rebasada
historia centenaria. En un principio se le llamó 'Arco
de la Paz', y al proyecto original ideado y ejecutado
por el Ing. Pedro Tejada León, le fue agregado el
pedestal y jarrones que rematan el arco, consecuencia de
las ideas aportadas por don Teodoro Galván.
Transcurrieron los años y el monumento perdió el motivo
inicial, la paz, para identificarse simplemente como el
Arco de la Calzada de los Héroes.
En 1943 el industrial leonés y reconocido benefactor,
don Francisco Lozornio Castillo, agregó al Arco un nuevo
elemento, indicativo del nombre de nuestra ciudad: una
escultura de león fabricada con ladrillos, varilla y
mezcla, modelada con cemento, cuya hechura encomendó a
Daniel Herrera Jiménez, un maestro albañil de la
construcción del Templo Expiatorio.
Transcurrieron quince años de la permanencia del león de
mampostería, cuando la gente acostumbrada al mismo y a
la creencia imaginaria que por su posición seguía con la
vista a quien lo mirara, fue bajado de su pedestal para
ser reemplazado por un león de bronce, con mayor arte, a
partir del 16 de marzo de 1958.
El león de cemento armado, construido a expensas del
filantrópico industrial don Francisco Lozornio, obra que
fue puesta en manos del albañil Daniel Herrera Jiménez,
encargado hasta su muerte de la construcción del famoso
Templo Expiatorio Diocesano, se trasladó primeramente al
parque Benito Juárez, cercano a la estación de
ferrocarriles, y posteriormente colocado en el interior
del Zoológico de Ibarrilla, lugar donde se encuentra en
la actualidad en el estado que se mostró atrás.
Fuente de los leones
EL Patio de los Leones, la imagen más conocida de la
Alhambra, ha sido sometida a constantes cambios a lo
largo de la historia, que respondían al capricho o gusto
de los tiempos. La dirección del monumento nazarí lanza
a la opinión pública el debate sobre la sustitución de
los leones originales por una copia.
Un nuevo cambio para un espacio que ha sido sometido a
constantes modificaciones desde los orígenes del mismo
Patio de los Leones. El documento más exacto sobre el
estado inicial de la fuente se encuentra en su misma
taza, en los versos escritos por Ibn Zamrak. En cuanto a
los leones, en blanco mármol de Macael, las teorías
sobre su significado son muy variadas. El origen de
estas esculturas sigue siendo un misterio que se debate
entre los siglos IX al XIV, y su autoría se halla entre
los artistas judíos y los artesanos nazaríes.
La teoría sobre el origen judío de las piezas se
fundamenta en el hallazgo de una poesía en alabanza a
Samuel ibn Nagrella, con referencias a la magnificencia
de su palacio, del que ya se tenían noticias por las
memorias del rey zirí Abd Allah, pero según el
especialista Jesús Bermúdez Pareja, «esa Alhambra judía
del siglo IX resultaba increíble, ya que en la Alhambra
palatina actual jamás se encontró nada ligado a su suelo
anterior al siglo XIII
Lo más destacable, tras la restauración de una de las
piezas, es que los leones no son figuras tan hieráticas
como se creía y que el artesano -un escultor era
considerado por la cultura islámica como un artista
menor- multiplicó su trabajo para elaborar los leones.
Al margen de que la posible fecha de realización de las
esculturas, los leones, por su estilo descubierto en la
actualidad, se corresponderían con la etapa barroquista
del monumento, periodo que se corresponde con el reinado
de Muhammad V, quien construyó el palacio en el siglo
XIV. Los resultados de la restauración de la pieza
número cuatro obligan a los investigadores a revisar la
iconografía de la Alhambra. Nuevas incógnitas sobre unas
de las piezas más conocidas del mundo, pero cuyo origen
aún guarda muchos misterios.